Más historias de fe surgen de los Juegos Olímpicos en Tokio, en las cuales los atletas glorifican a Dios por el logro, una de ellas entre lágrimas habló sobre esta experiencia.

Tamyra Mensah-Stock, atleta de la disciplina de lucha por EE.UU, se ganó la medalla de oro proclamándose la máxima vencedora en dicho deporte olímpico; sus palabras después de la ceremonia exaltan a Dios por el asombroso logro.

Con 28 años, Mensah ya escribió una página histórica en Tokio al ser la primera mujer de color en ganar una medalla de oro en lucha olímpica de estilo libre derribando a Blessing Oborududu.

«Por supuesto que me sorprendo a mí mismo. Es por la gracia de Dios que incluso puedo mover mis pies. Lo dejo en Sus manos y oro para que toda la práctica… mis entrenadores me hagan pasar sus frutos y, cada vez, lo haga”, expresó ante los medios.

“Me pongo mejor y mejor, y es tan extraño que no hay límite para el límite que puedo hacer. Estoy emocionado de ver lo que tengo a continuación”, agregó.

Asimismo habló sobre el honor de poder representar a su país dentro de los Juegos Olímpicos y lograr esta hazaña.

«Se siente increíble. Me encanta representar a los Estados Unidos. Me encanta vivir aquí. Me encanta. ¡Y estoy tan feliz de poder representar a los EE. UU!”, expresó de su país.

Igual a ella hay otros que también han glorificado a Dios por participar y además, ganar un reconocimiento de gran talla como éste; el más reciente fue el de Sydney McLaughlin, quien ganó oro en su prueba final de vallas, ella es cristiana y le dio la gloria a Dios por esta hazaña, la cual ella misma no podía creer que fuera realidad.

Definitivamente Dios está siendo exaltado desde las plataformas más grandes del mundo, en este caso la máxima competición deportiva en todo el planeta.

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